¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la fertilidad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al alcohol como una droga depresora del sistema nervioso central con capacidad de crear tolerancia, dependencia y adicciones, que afecta a la salud en general y también afecta la capacidad reproductiva.
Los bebedores de riesgo, definidos como consumidores de ≥ 50 cc (40 g)/día en los hombres y de ≥ 30 cc (24 g)/día en las mujeres, son el 16,4 % de la población en general, (22.1 % en el caso de los varones y 10.6 % en el caso de las mujeres).
¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la fertilidad de la mujer?
Los niveles de alcohol en sangre alcanzados en mujeres son superiores a los niveles alcanzados en varones con el mismo grado de consumo de alcohol, fenómeno explicado por una metabolización más lenta del alcohol a través de la enzima alcohol-deshidrogenasa y por el menor volumen de distribución del alcohol en su organismo debido al menor contenido de agua total corporal de la mujer.
El consumo de alcohol se asocia con dismenorrea (dolor con las menstruaciones), irregularidades menstruales y una reducción de la fecundidad de hasta el 50 %, estableciéndose que el consumo de más de 8 unidades (1 unidad = 20 ml) semanales de alcohol es dañino, originando una elevación crónica de las concentraciones de estrógenos, disminuyendo la producción de la hormona FSH, y en consecuencia disminuyendo la foliculogénesis y la ovulación, además existen efectos negativos directos sobre la maduración del óvulo y del desarrollo embrionario. Otros estudios reportan en estas pacientes problemas tubáricos y desarrollo de endometriosis.
¿Cómo afecta el alcohol en los tratamientos de reproducción asistida?
El consumo de alcohol se asocia a la obtención de un menor número de óvulos en los tratamientos de FIV, al desarrollo de embriones de mala calidad y a tasas de implantación más bajas. Este último puede estar relacionado no solo con el embrión, sino también con una reacción inadecuada de la decidua endometrial.
Los efectos descritos son dependientes de las dosis y mucho más evidentes cuando se consume alcohol en fechas cercanas a la aspiración ovocitaria. El riesgo de fallo de los tratamientos de FIV se cuadruplica con el consumo en la semana anterior a la extracción de óvulos y se multiplica por 2.8, cuando el consumo es en el mes anterior. Las consumidoras de alcohol tienen también un incremento significativo en la incidencia de aborto espontáneo, parto pretérmino y consecuentemente una disminución significativa en la tasa de recién nacidos vivos.
¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la fertilidad del hombre?
Los estudios que describen alteraciones del espermograma señalan alteraciones en la morfología, disminución de la concentración espermática y reducción en el volumen del eyaculado. A partir del consumo de 3 unidades (1 unidad = 20 ml) de alcohol al día, la descripción de graves alteraciones en los parámetros seminales está más confirmada.
El consumo agudo y excesivo de alcohol aunque sea esporádico, afecta a la fertilidad, ya que provoca una reducción de la SHBG (globulina transportadora de hormonas sexuales) y consecuentemente un incremento en las concentraciones de testosterona libre, además altera el eje hipotalámico e hipofisario, afectando la producción de la hormona LH, alterando el epitelio germinativo. Se observa un aumento de la fragmentación del ADN espermático y apoptosis de los espermatozoides. En pacientes con alcoholismo crónico, se ha demostrado que por la disminución de la concentración de testosterona, hay una reducción en el volumen seminal y en la espermatogénesis. El consumo crónico superior a 80 g/día puede provocar la completa inhibición de la espermatogénesis y azoospermia, que puede ser reversible en ocasiones. La líbido también disminuye.
¿Cuáles son los efectos nocivos maternos y fetales por el consumo de alcohol durante el embarazo?
La embarazada que ingiere alcohol en exceso puede sufrir diferentes complicaciones, como carencia de ácido fólico, hepatopatía alcohólica, supresión de médula ósea, complicaciones infecciosas diversas (neumonía, etc.) y convulsiones en el momento del parto. Por otro lado, el feto puede presentar un síndrome de alcoholismo fetal que se manifiesta por diferentes malformaciones y complicaciones, como microcefalia, malformaciones cardiacas, hipoplasia maxilar y medio facial, micrognatia (maxilar inferior más pequeño de lo normal), filtrum largo (espacio más amplio de lo normal entre la parte media del labio superior y la nariz), genitales externos anormales y crecimiento intrauterino retardado. Así mismo se ha descrito un aumento de las tasas de aborto y de mortalidad fetal por desprendimiento placentario.
