Al día siguiente de haberse realizado la FIV clásica o mediante ICSI (16 y 18 horas posteriores respectivamente) podemos conocer cuántos óvulos han presentado fecundación normal, esto quiere decir que los zigotos obtenidos tengan un pronúcleo masculino y un pronúcleo femenino, y que hayan extruido al espacio perivitelino el corpúsculo polar masculino y femenino. Normalmente esperamos que se encuentre una fecundación normal en el 60 % de los óvulos obtenidos.
Luego de una fertilización in vitro clásica (inseminación de los óvulos), la fusión entre las membranas plasmáticas del óvulo y espermatozoide provoca la activación del óvulo o luego de una ICSI, se ponen en marcha una serie de sucesos bioquímicos y físicos que dan lugar, por un lado, a la extrusión del segundo corpúsculo polar y la formación del pronúcleo femenino y, por tanto, a la descondensación de la cabeza del espermatozoide y posterior formación del pronúcleo masculino. Los pronúcleos son dos estructuras circulares (femenina y masculina) que se ubican en el citoplasma del óvulo, y los corpúsculos polares son también dos estructuras circulares más pequeñas que se ubican por fuera del óvulo en el espacio perivitelino, de esta manera se logra que cada pronúcleo tenga solamente 23 cromosomas, esta nueva estructura formada luego de la fecundación recibe el nombre de zigoto, empezando a partir de este momento la división embrionaria.