Fragmentación embrionaria

La calidad embrionaria es un conjunto de características que involucra la fragmentación, el número de células, el tamaño y simetría de las mismas, el aspecto del citoplasma con presencia de vesículas o vacuolas, el contacto intercelular y compactación de las células, las características de la zona pelúcida y la multinucleación.

La fragmentación en cantidad y distribución es la visualización de segmentos de células (blastómeras) embrionarias que se encuentran por dentro de la zona pelúcida. Además del número de células, la fragmentación embrionaria es el parámetro que debe tenerse en cuenta para la evaluación de la viabilidad de un embrión, se cuantifica y cualifica con base en el porcentaje de volumen que ocupa. Se desconoce si la aparición es un efecto externo, por ejemplo, de las condiciones de cultivo o de la hiperestimulación ovárica, o es una propiedad inherente del desarrollo embrionario. El mecanismo parece ser de defensa del embrión para liberarse de componentes citoplasmáticos dañinos o para mantener cierta relación entre el citoplasma y el núcleo. Se han propuesto distintas hipótesis para explicar los efectos perniciosos de la presencia de fragmentos: el secuestro de proteínas reguladoras, la interferencia entre blastómeras o la inducción de la apoptosis (envejecimiento), la mayoría de los fragmentos se forman en la mitosis durante las dos primeras divisiones celulares, si la pérdida es grande y muy temprana, el desarrollo se puede ver gravemente perjudicado. El papel más importante de la fragmentación se lo atribuye al óvulo, una baja calidad ovocitaria genera embriones con alto grado de fragmentación.

Grados de fragmentación embrionaria

Dependiendo del porcentaje de espacio que ocupan los fragmentos del espacio libre entre las células del embrión, la fragmentación se divide en 4 grados:

  • Grado 1: los fragmentos ocupan menos del 10 %. FIGURA A.
  • Grado 2: los fragmentos ocupan entre un 10 % y un 25 %. FIGURA B.
  • Grado 3: los fragmentos ocupan entre un 25 % y un 35 %. FIGURA C.
  • Grado 4: los fragmentos ocupan más del 35 % FIGURA D.

 

Se considera que la fragmentación en estadios tempranos del desarrollo puede reducir la viabilidad del embrión debido a anomalías que acaban provocando un bloqueo embrionario, por lo general antes de llegar a blastocisto, igualmente la fragmentación impide la normal división de las células que componen al embrión pudiendo provocar un desarrollo lento y, por tanto, una baja capacidad implantatoria.
Un embrión con un grado de fragmentación del 10 % no siempre implantará y otro con 35 % de fragmentación puede evolucionar hasta blastocisto e implantar, hecho que puede explicarse por las complejas situaciones intrínsecas propias de la evolución del embrión y del proceso de implantación embrionaria.

Con fines prácticos se considera aceptable con un buen pronóstico de implantación y de embarazo hasta un grado de fragmentación del 10 %, si la fragmentación es de hasta el 35 % el embrión se considera subóptimo para ser transferido, si es mayor del 35 % se considera anormal. Se recomienda que aquellos embriones con más del 50 % de fragmentación no deberían ser ni transferidos ni congelados, debido a que su tasa de implantación es prácticamente nula.

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